Caperucita y el detective - Capítulo 14
- simmersomar
- 10 mar 2023
- 9 Min. de lectura

A la mañana siguiente Erik llegó a la cabaña. Estaba cansado, destruido y sucio. Había sido una noche muy larga… No había podido dejar de pensar en la pelea con Scarlett. ¡Era absurda la condenada! No sabía nada del mundo y creía que podía venir así como así a dar lecciones de moral… ¡Tonta!
Pero bueno, iba a intentar arreglar lo de las palomas de oro y las brujas. No le hacía gracia… pero se acordaba de la furia y la decepción con que lo miraba Scarlett… y se sentía profundamente mal…

Entró a la cabaña y no vio rastro de ella. ¿Será que se había ido? ¡Pero si no tenía un céntimo! Aunque era tan orgullosa que de seguro sí que se había marchado… Seguro volvería. En fin, se fue a lavar las heridas de las manos. Necesitaba un largo baño, pero iba a tener que ser corto porque hoy tocaba visitar al principito.

«Erik», dijo Scarlett, que como de costumbre había salido de la nada
Había aparecido en pleno bostezo.
«Perdona, no he dormido nada», dijo él
«¿Estás bien?»
«Perfectamente»
«¿Dónde estabas?»
«En la taberna. ¿Dónde más?»

Scarlett decidió no insistir.
«Tengo que ir al correo… debo enviar las cartas a mi familia», dijo
«Podemos ir de camino al castillo. Si es que aún quieres acompañarme»
«Sí, sí quiero»

Pasó a su lado en dirección al baño…
Scarlett luchó contra sí misma para no decir nada, pero al final se le escapó…
«Estaba preocupada por ti. Yo tampoco pude dormir…»
Erik se quedó sin aire un instante. Por un momento quiso pedirle perdón y decirle que había tenido peores noches. Quiso decirle tantas cosas…
«Voy a darme un baño. Luego hablamos», soltó

Scarlett lo observó fijamente. Para haber pasado la noche en la taberna no olía a nada de alcohol… pero bueno, hay más cosas que se pueden hacer en una taberna, dependiendo de la taberna, claro…

Se sentó a escribir las cartas: una para su madre y otra para su abuela. En la carta para su madre contó todo lo que le había pasado y cómo la habían robado. Sustituyó a Erik por una amable familia que la había acompañado hasta Windenburg y con la que todavía estaba mientras conseguía el dinero para continuar su viaje.
A su abuela le escribió lo siguiente:
Abuela, espero que estés bien. Estoy en camino a verte, pero he tenido graves inconvenientes. Estoy recaudando dinero para viajar más rápido, pero según dicen el invierno ha empezado antes en el camino a Villa Magnolia y está un poco peligroso por la nieve. Estoy haciendo todo lo posible por llegar pronto.
Scarlett
Lo último le parecía un poco mentira, aunque no lo era. Estaba decidida a buscar uno o varios trabajos esporádicos. ¿Qué más podría hacer? Si la vieja se moría al menos no le pesaría tanto la consciencia. ¿Verdad?

Pasaron por el correo antes de ir al castillo. Scarlett envió sus cartas y sorprendentemente Erik también envió una. Nuestra chica se moría de curiosidad por saber a quién escribía, pero el melenudo seguía callado y con cara de amargado. Eso que había dicho de ‘luego hablamos’ no había sido cierto, pues parecía una tumba.
Finalmente llegaron al imponente castillo.

Lady Constance los recibió con toda la alegría que su cara tiesa y el protocolo le dejaba mostrar.
«Bienvenida señora Longcrow, señor Longcrow»
«¡Buenos días, Lady Constance!», saludó Erik con su entusiasmo de costumbre. La mirada de Lady Constance se desvió hacia el peinado de Erik
El detective sonrió aún más. ¡Condenada señora! Su pelo estaba más rebelde que nunca y un moño había sido la solución. Tampoco estaba tan mal. ¿Qué tanto veía?
«Acompáñenme por favor», pidió Lady Constance, y los llevó a un pequeño salón en el que se encontraba la reina Violet con otra dama que parecía muy distinguida.

«Señor y Señora Longcrow. ¡Qué alegría verlos por aquí», dijo la reina. Por su cara agradecía la interrupción
Scarlett y Erik hicieron una reverencia.
«Esta es la duquesa de Chickenlorn», explicó la reina con voz seca
«Encantados de conocerla, duquesa», dijo Erik

«Un placer», dijo la duquesa pero su cara indicaba lo contrario
Scarlett la miró a la cara por primera vez y… No, no podía ser… bueno, en verdad sí…
«Los señores Longcrow nos están ayudando con la ampliación del castillo de verano», dijo la reina y les lanzó a ambos una mirada
«¡Oh, maravilloso!»
Salieron de la habitación hacia el gran salón y Erik pidió a la reina hablar en privado.

«Querida, me temo que debo encargarme de unos asuntos importantes con los señores Longcrow. Ha sido un placer verte. Lady Constance, por favor, que traigan el carruaje de la duquesa»
«Por supuesto», dijo Lady Constance
«Gracias por su hospitalidad, majestad», soltó la duquesa en lo que podría ser calificado como el perfecto tono neutral
La reina sonrió solo con los labios y no con los ojos, y dijo: «Acompáñenme, señores Longcrow»
«Si no le importa, majestad, me encantaría acompañar a la duquesa de Chickenlorn mientras espera su carruaje», dijo Scarlett
«Por supuesto, querida», respondió la reina y se alejó con Erik
A Scarlett le importaba tres pepinos la espera del carruaje, lo que quería era hablar con la mujer.

Uno de los talentos de nuestra Scarlett es sacar conclusiones apresuradas y, aunque no todas son correctas, la mayoría suelen ser acertadas en algún punto.
«Me encanta su peinado, excelencia», le dijo Scarlett. Era verdad
«Gracias», dijo la mujer y sonrió por primera vez. Esto le hizo ver a Scarlett que la adulación era el camino correcto a seguir
«¿Es usted arquitecta?», preguntó la duquesa, aunque sus ojos estaban fijos en la reina y Erik, quienes hablaban en la otra habitación
«Mi marido. Yo soy su asistente. En realidad prefiero la costura, pero bueno… Por cierto, su vestido es precioso»
«Lo sé. Soy muy cuidadosa al momento de elegir quién elabora mi ropa»
«Por supuesto, no cualquiera es capaz de vestir a una duquesa»
La mujer volvió a sonreír complacida.

Esa segunda sonrisa le confirmó a Scarlett que esta vez sus conclusiones apresuradas sobre la duquesa de Chickenlorn eran tanto correctas como acertadas. ¡Vaya, vaya!

Mientras tanto Erik le contaba a la reina Violet sobre sus progresos.
«¿La zapatilla es magia de hada? ¡Por la señora que nos controla! ¿Aún hay hadas? Creía que se habían marchado todas a Los Sims 3»
«He conocido a varias hadas, majestad. Por lo visto la señora que nos controla tiene un mod», explicó Erik
«Interesante»
«Las brujas me han dicho que pueden invocar a una que conocen… pero no será gratis»
«Me sorprende que las brujas hayan decidido darle información sin nada a cambio», respondió la reina

«La promesa de pago es lo que les he dado a cambio», dijo Erik con su clásica sonrisa
«¿Serán 10.000 simoleones suficientes?», quiso saber la reina
«Y de sobra», le aseguró Erik
«Quiero recibos de todo lo que haga con ese dinero, señor Longcrow», aclaró la reina
«Por supuesto, majestad», respondió el detective
Esto era lo que pasaba por ser legal. Ahora tendría que rogarle a las brujas que le devolvieran las condenadas palomas y que aceptaran el dinero… y le dieran un condenado recibo. No creía que se negasen, pero no lo harían fácil tampoco. Todo por culpa de Scarlett y su moral de pueblerina inocente…
«Por cierto, majestad, ¿ya ha vuelto el príncipe?»
«Sí. Está en su torre… jugando al ajedrez. Le dije que tendría visita»

Lady Constance llevó a nuestros protagonistas a la torre del príncipe Harold. Llamó a la puerta y no esperó respuesta para decir: «Su alteza, el señor y la señora Longcrow»
«Adelante», dijo el príncipe
Erik y Scarlett entraron. Efectivamente el hombre estaba jugando al ajedrez y por su cara no tenía ganas de interrupciones…

Se acercó a ellos a paso lento.
«Erik Longcrow, majestad. Y esta es mi esposa, Scarlett»
«¡Ah! Una pareja de detectives. ¿Que no les han enseñado a no mezclar los negocios con placer?», soltó el príncipe
Scarlett lo miró por primera vez a la cara y no pudo disimular su sorpresa.

«¿Está usted bien, señora?», preguntó el príncipe
«Sí… sí. Perdone, majestad. Creí haber visto una araña ahí detrás de usted»
«Habrá visto mal», replicó el hombre
«Claramente», dijo Scarlett y miró al suelo. Ahora todo tenía sentido.

Erik se puso serio. Le había caído mal este tipejo nada más entrar en la habitación.
«Mi esposa no tiene problemas de visión. Tal vez deberían limpiar mejor, pero bueno, majestad, usted estará muy ocupado con el ajedrez para meterse en esas cosas. Me dijo la reina que le había informado de nuestra visita»
«Por supuesto», respondió el principejo
«No queremos robarle tiempo, ya que está usted tan ocupado», siguió Erik. «¿Me puede decir qué recuerda de la noche del baile? Específicamente de la dama con la que bailó?»

«¡Por el plumbob! Mis padres les están haciendo perder el tiempo señores Longcow…»
«Longcrow», corrigió Erik
«Longcrow. Se les ha metido en la cabeza lo de esa muchacha. Están bastante insufribles desde que volví de viaje», explicó el príncipe
«¿Estuvo mucho tiempo fuera, majestad?», preguntó Erik
«Casi cuatro años, yendo y viniendo. Necesitaba despejarme… después de lo de mi hermano, ya sabe. Regresé definitivamente hace unos meses y sus majestades parece que se han obsesionado conmigo. Intento ser paciente, pero que contraten a unos detectives para encontrar a una muchacha de poca relevancia me parece exagerado», comentó el príncipe Harold
«Vaya», pensó Erik. «Algo con lo que estar de acuerdo con este imbécil»

«Según sus padres la muchacha no era de poca relevancia. Dicen que estaba usted encantado bailando con ella», le dijo Scarlett
«Y lo estaba. Pero algo le pasó y salió corriendo. No hay más misterio», aclaró el príncipe
«¿Y por qué una dama saldría huyendo del mismísimo príncipe heredero», le preguntó Erik. Probablemente la respuesta fuera ‘porque es un imbécil y seguramente un asqueroso’, pero eso era mejor dejarlo en el aire
«Era un baile de máscaras, señor Longcow. No creo que supiera quién era yo y tampoco se lo dije»
«Longcrow. ¿Podría describirme a la dama?»
«Llevaba una peluca blanca y un vestido azul»
«Y zapatillas de cristal», completó Scarlett
«Efectivamente», dijo el príncipe. «Un calzado curioso. Dejó una abandonada mientras corría… la recogí, pero se me rompió. Un triste accidente»

«¿De qué habló con la joven?», siguió Erik
«Eso no es de su interés, señor», replicó el príncipe
«Todo es de mi interés si queremos encontrarla»
«Pero yo no quiero encontrarla. Son mis padres los interesados. Yo no le veo sentido… por mí podrían dejar la investigación ahora mismo»
«Afortunadamente trabajamos para sus padres», soltó Erik y sonrió por primera vez. «¿De qué habló con la joven?»
«Del baile, de las máscaras de los demás… tonterías. Nos inventábamos la vida de la gente detrás de las máscaras. Nada más. Una joven con gracia, pero un poco pegajosa… hasta que le dio por huir a medianoche»
«¿No trató usted de detenerla?», preguntó Scarlett
«Por supuesto, corrí detrás de ella, pero fue más rápida que yo… fue cuando encontré la zapatilla»
«¿Y por qué no quiere encontrarla?», siguió Erik

«Ya lo dije, es de poca relevancia. No soy de perseguir a la gente. Si ella huyó tendría sus razones. Tampoco es que me sea difícil atraer mujeres», miró a Scarlett mientras decía esa última frase
Erik apretó el puño. Era un imbécil, un maleducado y un baboso.
«¿Cómo ocurrió el triste accidente de la zapatilla? Sus padres dicen que usted comentó algo de que podría ser la clave para encontrarla. ¿Por qué?», insistió el detective
«Debo confesar, a riesgo de parecer vanidoso, que cuando la joven huyó me sentí muy afectado. Nunca había visto a una mujer huir de mí y sin razón aparente. Cuando vi que la zapatilla era de cristal pensé que era bastante única. ¿Cuántas personas pueden tener una? Sin embargo, estaba nervioso y se me cayó al suelo cuando hablaba con mis padres… me tropecé conmigo mismo. Fue una estupidez por mi parte»
«¿Y por qué ahora no le importa lo ocurrido con la joven?»
«Porque me di cuenta de que ella no sabía quién era yo. Era un baile de máscaras… no puedo tomarme todo tan personal. No la traté mal ni le hice nada. Ella simplemente huyó»
«Tal vez ella sí sabía quién era usted. ¿Dónde estuvo estos años?»
«¿Qué tiene eso que ver?»

«Podría ser la clave de todo. Tal vez la joven no es de por aquí… tal vez lo conoce de otra parte y se asustó porque pensó que usted la estaba reconociendo», soltó Erik. Era algo rebuscado pero podría ser, además le daba la oportunidad de hablar del hermanito perdido
«Estuve de viaje en los reinos de Los Sims 1, Los Sims 2 y Los Sims 3. Por último visité Los Sims Medieval»
A Scarlett se le iluminó la cara.
«¿Es verdad que allí los sims solo crecen a adultos cuando mueren los padres?», le preguntó
«Lo es», dijo el príncipe y le sonrió
«¿Y viajó gritando a los cuatro vientos que era el príncipe de Windenburg o lo mantuvo en secreto?», preguntó Erik
«No me gusta su tono, señor Longcow, pero voy a ser educado y es lo último que le responderé. Dependiendo del lugar lo dije o no, pero lo mantuve en secreto la mayoría del tiempo. Había perdido a mi hermano y lo último que necesitaba era más atención»

«Longcrow, majestad. Y soy yo quién decide cuando termina el interrogatorio. Nunca se sabe… su seguridad podría estar en juego. Esa joven podría ser… peligrosa. ¿Habló usted de su hermano con mucha gente cuando estuvo fuera?»
«No entiendo cómo la joven podría ser peligrosa», respondió el príncipe
«He visto muchas cosas en esta vida, majestad», replicó Erik. «¿Habló usted de su hermano con mucha gente cuando estuvo fuera?», repitió
«No, solo con algunos de los reyes que visité. ¿Qué tiene eso que ver?»
«Todo tiene que ver, nunca se sabe»
«Vaya… entonces vive usted de suposiciones construidas con bases débiles. ¿Cómo han dado mis padres con ustedes, señores?»
«Solo intento hacer mi trabajo», respondió el detective y le sonrió de oreja a oreja, aunque su mirada solo mostraba desagrado
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