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Caperucita y el detective - Capítulo 18

  • Foto del escritor: simmersomar
    simmersomar
  • 11 mar 2023
  • 7 Min. de lectura

Nuestra querida Scarlett y nuestro querido detective pasaron gran parte del día visitando a las familias con damas casaderas. No vamos a relatar cada visita porque a esta narradora, que es cada día más desvergonzada, le da pereza absoluta. Así que solo veremos las entrevistas más importantes.

La casa de la Vizcondesa de Batamanta se alzaba al final de un bonito camino enmarcado por arbustos. Según la lista de invitados, la Vizcondesa había asistido al baile con su prima.

Fue la señorita Gregoria, la prima de la Vizcondesa, quien les dio la bienvenida y los hizo sentarte.


«¿Detectives?», preguntó intrigada. «Esto se pone interesante. ¿Para qué soy útil?»


«Verá, Gregoria, necesitamos información sobre el baile de máscaras de los reyes. Por lo que sabemos, usted asistió con su prima la Vizcondesa», dijo Erik


«¡Claro! Sanchia no se pierde una fiesta. Y yo encantada de acompañarla»


«¿Podría describirme su vestido y su máscara, y también lo que llevaba puesto su prima?», preguntó Erik


«Eh… sí», la mujer subió una ceja, extrañada. «Mi vestido era negro y tenía una máscara inspirada en un búho. Son mis animales favoritos. Mi prima llevaba un vestido rojo y se le veían todos los tobillos… un poco descarada ella, pero bueno está buscando marido. Y su máscara era normal, roja con blanca. ¿Por qué?»

«Estamos buscando a una persona… misteriosa… alguien que asistió al baile», explicó Scarlett. «Con tantas máscaras es difícil…»


«No crea usted, Scarlett, yo reconocí a mucha gente. Los reyes y el príncipe eran los más obvios, pero que las máscaras tampoco hacen milagros. ¿Y a quién buscan?»


«Una joven con un vestido azul y una peluca blanca», respondió Erik


«¡Uff! Una aguja en un pajar… había mucha gente con pelucas y vestidos azules, supongo, aunque no recuerdo», comentó Gregoria


«¿Conoce usted a la duquesa de Chickenlorn?», siguió Scarlett


«Sí, la conocí hace poco. Vino un día a proponernos participar en una fiesta para recaudar fondos para no se qué caridad… eso lo sabe Sanchia»

«¿Estaba ella en el baile de máscaras?», preguntó el detective


«¡Ni idea! Verán… yo es que fui a al baile, pero conocí a alguien y estuve un poco ocupada… jeje», dijo Gregoria y se sonrojó. «Fue un flechazo… No digan nada a mi prima»


«¿Por qué no? ¿Era alguien conocido para ella?», quiso saber el detective


«No…», la mujer bajó la voz. «Era el maestro de alfombras del castillo…»

Erik recordó que el maestro de alfombras era el ex de Davina, la cocinera del castillo. El hombre había tomado ese trabajo para acercarse a Davina y que volvieran. ¡Vaya piltrafa! Menos mal que Davina no quería nada con él.


«O sea, Gregoria, que usted se perdió el espectáculo de la noche… lo de la joven que huyó del príncipe», comentó Scarlett

«Me lo perdí todo, pero Sanchia sí que lo vio y me lo contó con detalles. El príncipe corriendo detrás de la muchacha jajajaja»


Erik sonrió para sí mismo.


«¿No es usted muy amiga del príncipe o sí?», preguntó Erik. Al fin el tema que le interesaba


«No lo conozco mucho. Sanchia sí. Yo es que me paso la vida entre Newcrest, mi hogar, y Windenburg. Saludé al príncipe y listo, nada más. Creo que con Harold nunca he hablado mucho, pero siempre ha sido amable»


«¿Y con William?», preguntaron Scarlett y Erik casi al unísono


«Bueno…», la muchacha miró a los lados, como para asegurarse de que su prima no había salido de la nada. «A él tampoco lo conocí mucho, pero digamos que sí supe cosas suyas… verán… William se veía con una plebeya…»


Erik y Scarlett intercambiaron miradas.

«Se preguntarán cómo lo sé… ¿no? Bueno, un día acompañé a Sanchia a ver a un brujo. Es que como la pobre no encontraba marido… y todavía nada. En fin, estaba yo aburrida esperándola y hacía un calor asesino… además ese olor a incienso me estaba destrozando la nariz. Así que fui a abrir la ventana y lo que vi fue a la asistente del brujo así toda coqueta con un muchachote… lo vi bien y era William… pero ellos no me vieron», contó Gregoria


«¿Cómo supo que era William?», preguntó Erik. Decía no conocerlo mucho


«Por el peinado y la expresión… no sé explicarlo. Se peinaba como para atrás y su expresión siempre era como… no sé… como muy consciente de sí mismo… No sé si me explico»


«Sí, completamente… ese aire de persona producida», dijo Scarlett.


«Gregoria, ¿y cómo era esa muchacha?»


«Pelirroja… es lo único que recuerdo la verdad. Solo hablé con ella el típico ‘Hola’ y ‘Chao'»


«¿Comentó esto con alguien cuando William desapareció?», preguntó Erik

«No. Cuando pasó lo de William Sanchia y yo estábamos de viaje en Los Sims 2… Cuando volvimos nos enteramos de todo»


«¿Y por qué no dijo nada?»


«Pero a ver… qué relevancia iba a tener… le aseguro que no sería la primera plebeya con la que se vería. A la gente como él no se le hace difícil encandilar a otros sims»


«¿Recuerda si William ya estaba comprometido con la hija del Barón?», siguió Scarlett


«No tengo idea»


«¿Y el brujo? ¿Quién era? ¿Dónde vivía?»


«No me acuerdo, la verdad. A él casi ni lo vi»

La vizcondesa, Sanchia de Batamanta, apareció por fin. Su prima y los detectives le hicieron un resumen de la conversación (sin mencionar lo del maestro de alfombras). Gregoria se despidió, según ella, a probar una nueva pose de siesta que se había descargado la Señora que nos controla.

«¡Lo del baile! Sí, sí, la muchacha salió corriendo… y Harold detrás. Yo pensé que se habían peleado»


«¿Sabe usted cómo iba vestida la muchacha?», dijo Erik


«Era un vestido azul precioso. Tenía como mariposas en el escote y los hombros», dijo Sanchia y se le iluminó la cara


«¿Habló usted con Harold la noche del baile?»


«Sí, muy poco. Una pena porque es buen compañero de borrache… de fiestas…», la Vizcondesa se sonrojó

«O sea que usted conoce bien a Harold», siguió Erik


«Bueno… sí… a ver a los dos nos gusta divertirnos. ¡No piensen mal! Me refiero a fiestas. Siempre me lo encontraba en festivales y fiestas del pueblo, así no fueran apoyadas por la realeza. Después de lo de su hermano se fue de viaje, por lo que tenía mucho tiempo sin verlo», contó Sanchia


«¿Y a William? ¿Lo conocía bien?», quiso saber Scarlett


«Más o menos. William siempre estaba a otras cosas… no era muy de fiestas. Le gustaba más la cacería, pero siempre que coincidimos fue educado»


«Su prima nos dijo que la había acompañado a visitar a un brujo y que había visto a William muy coqueto con la asistente del brujo»


«Bueno, dice ella que era William… Yo no los vi, pero quién sabe»


«¿Sabe usted si William ya estaba comprometido con la hija del Barón?»


«Mmmm…», dudó la Vizcondesa. «Creo que sí…»


«¿Conoce usted a la prometida del príncipe William?», preguntó Scarlett


«¿A Stella? ¡Pero claro! Muy dulce ella, un poco tímida, tal vez. Pobrecita… eso de heredar el título de Baronesa y quedarse sin nada porque su padre tenía todas las deudas del mundo… ¡Una pena!», explicó Sanchia


«¿Ha hablado con ella desde lo ocurrido con su padre?», siguió Scarlett


«No… la verdad es que no…»


«¿Sabe si Stella estaba contenta por el compromiso?»


«Supongo. Mi familia y yo le enviamos una carta de felicitación y respondió muy agradecida»


«¿Y quién era el brujo que veía? ¿Qué sabe usted de su asistente?», continuó Erik

«jaja veo que el supuesto romance de William ha causado impacto», rio Sanchia


«No es eso. Tal vez la chica sea la de la zapatilla… quién sabe. Al desaparecer William queda libre el otro hermano…», explicó Erik


«Sí, eso sí… Nunca se sabe. ¡Uff! Bueno, el brujo se llamaba Morcant. ¡Era buenísimo! Iba con él para que me diera pociones que quitaran la resaca… aunque Gregoria creía que me daba pociones de amor, como si me hicieran falta. Su asistente se llamaba Amarantha. También era bruja, pero creo que más novata. Era una chica muy dulce»


«¿Qué fue de Morcant y de Amarantha?»


«No lo sé. Me fui de viaje con Gregoria y cuando volví me encontré con que William estaba desaparecido y con que Morcant había cerrado su negocio»


«¿Sabe el apellido de Morcant y Amarantha?», preguntó Erik


«No. Él se hacía llamar Morcant, solo Morcant», explicó Sanchia


«¿Puede describirnos al brujo y a su asistente?»


«Morcant era moreno, con el cabello largo, negro y sus ojos eran curiosos… como marrones, pero a veces rojizos… supongo que era un truco que usaba. Amarantha era pelirroja, cabello largo liso y ojos azules. Tenía pecas»

Erik pensó en los ojos rojizos del tal Morcant…


«¿Conoce usted a la duquesa de Chickenlorn?», preguntó


«Sí, vino hace poco para que le donara dinero. Está organizando un evento de caridad para la conservación de plantasvacas. ¿Tiene algo que ver en esto?», Sanchia estaba intrigadísima


«Todo es posible», respondió Erik, asegurándose de poner el tono más dramático posible. «¿Sabía usted que hay rumores de que la duquesa es una bruja?»


«Lo he escuchado. Dicen que embrujó al duque para que se casara con ella, pero tal vez sean habladurías. Aunque sí es verdad que el matrimonio fue de la noche a la mañana… no hicieron ni fiesta. Un pena»


«¿Recuerda haber visto a la duquesa en el baile de máscaras?», preguntó Scarlett


«Sí, vino a saludarme…»

«¿Cómo era su vestido?», preguntó Erik


«Era precioso. Morado. Se viste muy bien…»


«¿Estaba con usted cuando la chica de la zapatilla huyó del príncipe?», continuó Scarlett


«Diría que no. Solo la vi al inicio del baile, cuando vino a saludarme. Después no sé qué se hizo»

Nuestros detectives se despidieron de la ilustrísima Vizcondesa, Sanchia de Batamanta, y pusieron marcha a la siguiente casa: la del Marqués de la Pasa.


«Al parecer el tema común es la brujería, ¿no?», dijo Scarlett


«La brujería no, la magia. Recuerda que puede haber magia feérica»


«En realidad podemos dividirlo en dos: en el caso de la zapatilla parece haber magia feérica, y en el caso del Príncipe Perdido parece haber magia de brujas… bueno, brujas mejor dicho», aclaró Scarlett


«¡Muy bien, Caperucita! Por cierto, muy bien las preguntas que has hecho hoy…»


«Intentaba copiar un poco tu estilo», dijo ella y se sonrojó. «Es divertido…»


«Al final resulta que eres una buena asistente…», Erik sonrió


«Y tú un esposo horrible», rio Scarlett


«Te quejarás…»


Caminaron en silencio un rato más.

«¿Sabes? Lo hermanitos tienen en común el gusto por las brujas, suponiendo que la duquesa lo sea, y también comparten el desafortunado don o habilidad de que sus escondites románticos sean bastante ‘visibles'», dijo Erik


«Mira… algo en común que tienes con ellos, al menos la primera parte», soltó Scarlett y se arrepintió al instante

Erik se echó a reír. Así que estaba celosa… Esta chica lo desconcertaba cada día más.


«Deben ser esos ojos… ¿sabías que muchos seres mágicos tienen ojos de colores poco comunes?», dijo él y miró fijamente sus ojos morados

Erik se había prometido a sí mismo que le preguntaría directamente sobre sus ojos, que no se iría por las ramas. Incluso quería presionarla porque sabía que no le diría la verdad al inicio. Ella le increpaba todo y, siendo sinceros, quería vengarse un poco… pero no pudo…

Sintió que se le encogía el estómago. No podía dejar de mirarla. Recordó que ella se iría, que realmente todo esto era temporal… pero si en verdad estaba celosa eso querría decir que tal vez ella y él podrían…

Scarlett estaba entre embobada, sorprendida y aterrada. Nunca nadie la había mirado así, ni siquiera sus ovejas, que la adoraban. Los ojos del melenudo brillaban… ¡No! Centelleaban… y estaban fijos en ella. Se le escapó una sonrisa tonta…


«Scarlett, yo…», empezó él

«¡No lo sabía!», le interrumpió ella a la vez que trataba de aparentar que no había pasado nada… aunque en verdad no había pasado nada, nada de nada


«¡¿Qué?!»


«Lo de los ojos de los seres mágicos… No tenía ni idea. ¡Una novedad para mí! ¿Nos vamos ya?»

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